La crema de cacao y avellanas nació en Italia después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la escasez de cacao llevó a los maestros chocolateros a mezclarlo con avellanas, abundantes en la región del Piamonte.
Con el paso de las décadas se convirtió en uno de los productos más populares del mundo y también en un clásico de las alacenas argentinas, donde generaciones de niños crecieron disfrutándola sobre pan, galletas o simplemente a cucharadas. Su sabor inconfundible la convirtió en un ingrediente ideal para la repostería, especialmente en postres como este cheesecake, donde aporta una profundidad y una untuosidad difíciles de igualar.
Este cheesecake es, sin exagerar, uno de esos postres que siempre cosechan elogios. El queso crema le da una textura increíblemente suave, mientras que la crema de cacao y avellanas aporta un sabor intenso que combina a la perfección con la base de galletas de chocolate. La chantilly aligera el conjunto, las avellanas picadas suman un delicioso contraste de textura y el cacao amargo termina de equilibrar cada bocado.
Además, aunque la preparación es sencilla, hay un secreto que no conviene saltear: necesita reposar toda una noche en la heladera. Esa espera permite que tome cuerpo, alcance la consistencia perfecta y que todos los sabores se integren por completo. El resultado es un cheesecake elegante, firme y absolutamente inolvidable.
RECETA
Molde desmontable de 24 cm de diámetro
Ingredientes
Para la base
- 230 g de galletas de chocolate
- 70 g de manteca, derretida
- 1 pizca de sal
Para el relleno
- 870 g de queso crema, a temperatura ambiente
- 300 g de crema de cacao y avellanas
- 120 g de azúcar
- 200 ml de crema para batir
- 4 huevos grandes
- 1 yema
- 10 g de fécula de maíz, tamizada
- 1 cucharada de extracto de vainilla
- 1 pizca generosa de sal
Para la decoración
- Crema chantilly
- Avellanas picadas
- Cacao amargo para espolvorear
Procedimiento
- Precalentar el horno a 180 °C.
- Triturar muy finamente las galletas de chocolate.
- Mezclarlas con la sal y la manteca derretida hasta obtener una preparación homogénea.
- Cubrir únicamente la base de un molde desmontable de 24 cm y compactar muy bien con el fondo de un vaso. Dejar enfriar completamente.
- Todos los ingredientes del relleno deben estar a temperatura ambiente.
- Batir el queso crema únicamente hasta que quede completamente liso.
- Agregar el azúcar y mezclar hasta integrar.
- Incorporar la crema de cacao y avellanas.
- Añadir la crema para batir, el extracto de vainilla y la sal.
- Incorporar la fécula de maíz tamizada.
- Agregar los huevos, uno por uno, mezclando únicamente hasta que desaparezcan.
- Incorporar la yema y mezclar solo hasta integrar, procurando no incorporar aire a la preparación.
- Verter el relleno sobre la base ya fría.
- Dar dos o tres golpecitos suaves al molde sobre la mesa para eliminar posibles burbujas de aire.
- Colocar el cheesecake sobre la rejilla superior del horno.
- Hornear entre 50 y 60 minutos.
- Retirar cuando los bordes estén completamente firmes y el centro, de unos 6 a 8 cm de diámetro, todavía se mueva suavemente al sacudir el molde. El centro no debe verse líquido, pero tampoco totalmente firme. Es preferible retirarlo un poco antes que hornearlo de más.
- Apagar el horno y dejar el cheesecake dentro durante 30 a 45 minutos con la puerta apenas entreabierta.
- Retirar del horno y dejar enfriar completamente a temperatura ambiente.
- Refrigerar por lo menos 12 horas. No desmoldarlo hasta el momento de decorar.
- Cubrir el cheesecake con la crema chantilly, espolvorear las avellanas picadas y terminar con una ligera lluvia de cacao amargo.



