
Delcy Rodríguez desmanteló el “Salón Néstor Kirchner” en el palacio presidencial de Venezuela
También se retiraron imágenes y referencias al exmandatario argentino. Habían sido colocadas durante un encuentro bilateral con Hugo Chávez en 2011.

También se retiraron imágenes y referencias al exmandatario argentino. Habían sido colocadas durante un encuentro bilateral con Hugo Chávez en 2011.

El diputado del PRO, Javier Sánchez Wrba presentó un proyecto de ley que busca revertir una decisión tomada por el kirchnerismo durante el conflicto con el agro en 2008. La propuesta excluye a las banquinas y las franjas de seguridad.

Las contradicciones en el gobierno de La Libertad Avanza que empiezan a tensar las principales premisas que lo llevó al poder.

Desde Alberto Fernández hasta Capitanich, pasando por Aníbal Fernández y Cafiero, la política argentina acumula episodios polémicos protagonizados por dirigentes del PJ que jamás derivaron en dimisiones ni sanciones políticas.

La oposición intensifica su ofensiva contra el gobierno y apunta al círculo más cercano del presidente para erosionar su liderazgo.

Cada vez que el Gobierno tropieza, el kirchnerismo se envalentona y saca a sus muertos vivos. Lo más delicado acá no es la investigación por los viajes de Adorni, sino que cualquier escándalo en el oficialismo le da letra a gente demasiado dañina.

Quienes dicen amar y proteger la democracia aplauden el caos organizado y piden helicóptero. Son republicanos de micrófono y autoritarios en la acción.

El kirchnerismo activó su maquinaria destituyente con el caso Libra. El manual es conocido: instalación, amplificación, pedido de juicio político y helicóptero. El problema es que los números en el Congreso no dan, la sociedad está harta de todos y la oposición no capitaliza nada. Eso no significa que el gobierno no tenga que responder preguntas básicas. Las tiene. Muchas.

Del síndrome de Hubris —convencerse de ser un dios en la tierra— a pedir permiso para salir a la terraza. Una lección sobre la soberbia y lo que le espera a cualquier político que confunda gobernar con humillar.

El kirchnerismo pide juicio político por el caso Libra. Los mismos que no pidieron juicio político cuando Alberto hizo una fiesta en Olivos durante la cuarentena, cuando Amado Boudou se robó una imprenta, cuando apareció muerto el fiscal Nisman o cuando Cristina Kirchner fue condenada por robarse US$547 millones. Son una banda de forajidos con prontuario jugando a ser fiscales de la República.

El peronismo hoy es un club de lectura que expulsa gente. Se volvieron aburridos, previsibles, sectarios, anacrónicos, autorreferenciales y facciosos.

El kirchnerismo atacó a Nahuel Gallo el miércoles y a Lionel Messi el jueves. Un movimiento que supo ser popular, hoy le declara la guerra al argentino más querido del planeta porque se sacó una foto con Trump. La historia de cómo un espacio político puede volverse tan chico como para que le quede grande hasta a Messi.

El enemigo debe ser lo suficientemente débil como para vencerlo, pero lo suficientemente fuerte como para no desaparecer. Porque si muere, no hay motivo de cohesión.

Respaldado este año por el resultado de las urnas y con una alianza parlamentaria ampliada, el Presidente volvió a usar descalificaciones y revalidó su figura de outsider que no se amolda a los códigos tradicionales de la política.

Los reproches a grandes capitalistas por no defender la economía de mercado y sacar provecho de su envilecimiento se originan en un temor: que la gente deje de verlo como un outsider y pase a considerarlo representante del “sistema” y de “los ricos”. Y remiten también a un problema concreto: la economía no crece como él esperaba, y ya no alcanza el riesgo kuka para explicarlo.

El kirchnerismo salió a escandalizar porque Caputo dijo que compra ropa afuera, pero la hipocresía es evidente: critican desde el iPhone, con termo Stanley, comprando en Zara y veraneando en Miami.

Después de años de manipulación estadística bajo gobiernos K, el nuevo traspié del oficialismo con el organismo revive viejos temores. La credibilidad es un activo frágil y jugar con los números puede tener un costo político irreparable.

La intención es mantener el reclamo por la libertad de la expresidenta. “Si no estuviera presa, es nuestra candidata natural”, aseguran en las filas K. Mucho malestar con el gobernador bonaerense y la voluntad de “armar listas para competir en todos lados”.
La expresidenta se pasó 22 años diciendo que había construido el mejor sistema de salud público de la historia argentina; pero cuando las papas queman, siempre aparece el sanatorio privado “Otamendi”.

La creciente impotencia institucional del sector puede tentarlo de recurrir a acciones más antiinstitucionales. La excusa es que el oficialismo pretende avanzar con reformas “antipopulares”. La razón real es que buena parte del propio peronismo ya no quiere escuchar sus diatribas.