El pudding de chía se volvió un clásico moderno dentro del mundo de las preparaciones simples, saludables y versátiles. Nació como una alternativa práctica para sumar semillas de chía a la alimentación diaria, aprovechando su capacidad de absorber líquidos y formar una textura cremosa sin necesidad de cocción. Con apenas unos minutos de armado y un tiempo de reposo, se transforma en un desayuno, merienda o postre liviano que se adapta a distintos gustos.
La chía es una semilla milenaria originaria de Centroamérica, valorada por su aporte de fibra, omega 3 y proteínas vegetales. Al hidratarse, forma un gel natural que da cuerpo al pudding y genera una sensación de saciedad ideal para arrancar el día con energía o resolver una comida rápida sin ultraprocesados.
Leé también: Los beneficios del agua de chía
Además, es una receta ideal para dejar lista con anticipación. Se prepara la noche anterior, descansa en la heladera y al día siguiente está listo para comer.

La receta de pudding de chía
Ingredientes (5 ingredientes)
- Semillas de chía
- Leche (puede ser común o vegetal)
- Endulzante a gusto (miel, azúcar, jarabe de arce o edulcorante)
- Esencia de vainilla
- Fruta fresca para acompañar (banana, frutilla, mango o la que haya)
Preparación
- En un bowl o frasco con tapa, colocar las semillas de chía y agregar la leche. Mezclar bien para que no queden grumos.
- Sumar el endulzante elegido y la esencia de vainilla. Volver a mezclar hasta integrar.
- Dejar reposar 10 minutos y mezclar nuevamente para asegurar una textura pareja.
- Tapar y llevar a la heladera por un mínimo de 3 horas, idealmente toda la noche, hasta que espese.
- Al momento de servir, agregar la fruta fresca cortada por encima y, si se desea, un chorrito extra de leche.



