
Dólar
El superávit comercial se consolida y le da aire al dólar
El frente comercial argentino atraviesa uno de sus mejores momentos en años. Los datos de mayo lo confirman con claridad.


El frente comercial argentino atraviesa uno de sus mejores momentos en años. Los datos de mayo lo confirman con claridad.

El cuadro que emerge de la combinación de ambos frentes es el de un círculo que, por ahora, se retroalimenta de manera virtuosa. Sin embargo, nada de esto borra los riesgos que quedan por delante.

Nombrar estos logros no implica ignorar lo que falta ni subestimar los riesgos que quedan por delante. El programa enfrenta desafíos que son reales.

La moderación del mes pasado fue real pero parcialmente estadística: refleja una normalización en carnes más que un cambio en la dinámica inflacionaria de fondo.

La mejora de la nota crediticia y los números de la campaña agrícola aportan evidencia de que el proceso de estabilización tiene bases más sólidas que hace doce meses.

El Tesoro acumula en el año 1.475 millones de dólares, consolidando una estrategia de financiamiento que, además de contribuir a la acumulación de reservas, permite afrontar vencimientos sin recurrir al mercado internacional.

OPINIÓN. El Producto Bruto Interno creció 4,4% en 2025, eliminando una racha de dos años consecutivos en baja (caídas del 1,9% en 2023 y del 1,3% en 2024).

El empleo total registró una caída de 118.000 puestos respecto al cuarto trimestre de 2023. El aumento de la informalidad no se reduce a las nuevas modalidades de trabajo por plataformas sino que se extiende a sectores tradicionales.

De acá en más, la incógnita continúa siendo la demanda de pesos de los individuos y, en su contracara, el atesoramiento en dólares.

La fotografía actual sería la de una transición en marcha, cuyo desenlace dependerá de la estabilización macroeconómica y del avance sostenido de las reformas estructurales.

Una economía aún fría y una política monetaria que no se relajaría significativamente seguirán marcando el tono de la macro.

El margen fiscal es limitado, más aún ante un eventual retorno a los mercados de deuda en dólares que implicaría mayores pagos de intereses en moneda extranjera.

Hacia adelante, será fundamental que el Banco Central mejore su balance y otorgue mayor sustentabilidad al programa económico.

Bajar los índices inflacionarios no es una tarea lineal. Cabe esperar un ritmo mensual algo menor de aumentos de precios en 2026 respecto de 2025, aunque el sendero será necesariamente gradual.

De cara a 2026, la proyección resulta exigente en términos de dinámica. Aun bajo un escenario de rebote, difícilmente supere el 3%.

OPINIÓN. En el frente financiero, el año pasado se caracterizó por un elevado nivel de incertidumbre y volatilidad, asociado al calendario electoral y al esquema de acumulación de reservas.

Más allá de la necesaria reducción del costo laboral, los cambios impositivos deben avanzar de manera coordinada, ya que contribuyen a simplificar un esquema excesivamente complejo.

Hoy la principal incógnita es el nivel en el que se estabilizará el mercado cambiario. La principal variable será el atesoramiento de los individuos.

Es altamente probable que la desinflación continúe. El ancla fiscal seguirá siendo determinante.

Una de las claves para seguir lo que viene es monitorear la velocidad con la que la baja de tasas se traslada al crédito.