Al usar una tijera de cocina, la mayoría de las personas ignora la zona con dientes que suele estar entre el mango y el filo. Si bien puede parecer un simple detalle estético, esta parte tiene una función específica que puede resultar muy útil en determinadas situaciones.
Por más que no está presente en todos los modelos, este sector fue incorporado para aprovechar mejor el diseño de la tijera y sumar una función más, muy práctica en la cocina. Así, el utensilio deja de servir únicamente para cortar y puede utilizarse en ciertas tareas sin necesidad de recurrir a otra herramienta.
Para qué sirve la zona dentada de las tijeras
Esta zona, presente en muchos modelos multifunción, está pensada para funcionar como un cascanueces. Gracias a su forma ovalada, permite colocar una nuez o un fruto seco con cáscara dura entre ambas paredes dentadas y generar presión para romper la parte externa.

Esta característica, dependiendo del fabricante, puede estar ubicada en la parte central del mango, junto con otras funciones adicionales, como abrebotellas, filos microdentados o sectores preparados para cortar alimentos más duros.
Al tener dientes, permite mejorar el agarre sobre superficies duras y redondeadas, lo que evita que el objeto se deslice mientras se ejerce presión y facilita la ruptura de la cáscara.
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Además, en algunos diseños particulares, también puede ayudar a sujetar tapas, frascos u otros elementos difíciles de agarrar. De todas maneras, las funciones exactas dependen de cada modelo de tijera.
Cómo usar correctamente esta parte de las tijeras
En esta zona dentada, se debe colocar el fruto seco y cerrar los mangos de la tijera lentamente. Así, la presión aumenta de manera progresiva hasta lograr partir la cáscara.
Generalmente, no es recomendable aplicar demasiada fuerza ni utilizarla con objetos muy grandes o resistentes, ya que de esta manera podría dañarse la tijera.

Al igual que sucede con cualquier utensilio que está en contacto con alimentos, después de usarla es muy importante lavar y secar bien la zona dentada, sobre todo los pequeños espacios en los que podrían quedar acumulados restos de comida.
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En definitiva, este detalle que generalmente pasa inadvertido le da una nueva función a las tijeras de cocina y puede facilitar una tarea que puede volverse tediosa, como romper la cáscara de los frutos secos.



