Hay combinaciones de ingredientes que pueden resultar extrañas cuando se conoce el uso y el resultado que ofrecen. El jabón de cúrcuma puede entrar en esa categoría, porque esta especia tradicionalmente utilizada en la cocina se presenta también como una solución medicinal y cosmética, con resultados que incluso fueron probados por la ciencia.
La cúrcuma es una raíz originaria de Asia, de la misma familia del jengibre. En aquel continente tiene fuerte presencia en la cocina tradicional, ya que es un ingrediente fundamental en el polvo de curry que domina los platos principales, sobre todo en la gastronomía de la India.
Su nombre científico es Curcuma longa. El principio activo es la curcumina, que le confiere el color amarillo intenso tan característico, pero que tiene más beneficios que simplemente darle la tonalidad a esta especia: ofrece propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Y también se usa en la cosmética en forma de jabón para tratar la piel. Y hay una forma de hacerlo casero.
Jabón de cúrcuma: para qué sirve
A la curcumina se la suele recomendar para tratamiento de inflamaciones leves que puede presentar el organismo. Desde allí que en distintas bibliotecas médicas aparece relacionada con articulaciones, digestión o piel irritada.
Según publicó la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, “la curcumina presenta un gran potencial en dermatología, ya que aborda afecciones como la dermatitis atópica, la psoriasis, las heridas crónicas, el cáncer de piel y las infecciones gracias a sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, anticancerígenas y antimicrobianas”.

Si bien los expertos recomiendan el consumo vía oral de la curcumina para mayor eficacia, también en el mundo de la cosmética aparece en la forma de jabón de cúrcuma. Este producto puede ayudar a combatir el envejecimiento de la piel, ya que la hidrata y promueve su firmeza y elasticidad, pero con efectos y resultados que sólo se observan a nivel superficial de la epidermis.
El blog de Intelligent Labs, una compañía enfocada en la ejercitación, la nutrición y el mindfulness, aportó al respecto que “los resultados de la aplicación del jabón de cúrcuma dependen de los ingredientes, la frecuencia de uso y el estado de la piel”.

Y abunda: “Contiene humectantes como aceite de coco y manteca de karité, es posible notar una piel más suave y tersa en cuestión de días. Sin embargo, para reducir las manchas oscuras, se suele necesitar un uso diario durante varias semanas para apreciar resultados visibles”.
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Los expertos resaltan además que siempre conviene trasladar la consulta a un dermatólogo antes de usar la cúrcuma para el tratamiento de la piel, ya que en ciertos casos puede ocurrir que aparezcan signos de sequedad, irritación o reacciones alérgicas al usarlo, sobre todo en aquellos que tienen piel sensible.
Cómo preparar el jabón de cúrcuma casero
La cuenta de Instagram @ jabonesmi_pasion, que tiene cerca de 450 mil seguidores, ofreció una receta para el jabón de cúrcuma casero: lleva cuatro ingredientes naturales, además de uno que puede ser opcional, y se necesita un molde de silicona.
- Glicerina (base de jabón): 100 g
- Cúrcuma en polvo: 1 cucharadita
- Aceite de coco fraccionado: 1 cucharadita
- Miel pura: ½ cucharadita
- Aceite esencial de árbol de té (opcional): 5 gotas
Preparación:
- Cortar la glicerina en cubos pequeños y colócala en un recipiente resistente al calor.
- Derretir la glicerina a baño maría o en el microondas en intervalos de 30 segundos,
- Para la mezcla de ingredientes, retirar la glicerina del fuego y agregar la cúrcuma en polvo, el aceite de coco fraccionado y la miel pura.
- Mezclar muy bien hasta que todo quede completamente integrado y sin grumos.
- Como opcional para aromatizar, se puede agregar las gotas de aceite esencial de árbol de té, que incluso aporta beneficios antibacterianos.
- Verter la mezcla en el molde de silicona para jabón.
- Dejar reposar a temperatura ambiente durante al menos 2 horas, o hasta que el jabón esté completamente sólido.
- Desmoldar.



