El juez Ariel Lijo tendría intenciones de pedir una licencia extraordinaria a su actual cargo en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal 4 para asumir como juez de la Corte Suprema. Esta situación generó un ambiente de tensión en el máximo tribunal.
Luego de enviar los pliegos al Congreso y agregarlos a la agenda de las sesiones extraordinarias sin éxito, el gobierno eligió promover a los candidatos a través de un decreto autónomo, que establece que cualquier nombramiento bajo este mecanismo no es vitalicio, sino que se extiende hasta la finalización del próximo año legislativo. Esto significa que, tanto Lijo como García-Mansilla, si no son aprobados ni rechazados por el Senado, en un año dejarían de ser jueces de la Corte.
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Sin embargo, el nombre de Lijo es resistido por la Corte Suprema, no solo por sus antecedentes como uno de los más denunciados ante el Consejo de la Magistratura, sino por su intención de llegar al máximo tribunal sin renunciar a su cargo actual.
Si bien el gobierno abrió el juego con el decreto, sabe que existe un impedimento más a sortear: la propia Corte Suprema. Sucede que la licencia debe ser otorgada primero por la Cámara Federal, presidida por Mariano Llorens, quien, a su vez, eleva el pedido a la Corte Suprema para que apruebe la licencia, en este caso, por el “cargo transitorio” de Lijo.
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Incluso, con un escenario favorable donde ese trámite sea exitoso, el presidente del cuerpo, Horacio Rosatti, podría no convocarlo a jurar y así seguir dilatando su asunción. Sin intenciones de Lijo de renunciar a su cargo, existen más chances de que García-Mansilla llegue a ocupar el cargo designado.
“Sobre Lijo se ha dicho mucho últimamente, ha dejado trascender la Corte, incluso algunos juristas han publicado algún artículo diciendo que existe algún antecedente que establece que Lijo debería renunciar a su cargo, pero eso es discutible. Creo que no es necesaria la renuncia al cargo, si se toma licencia, al momento de cesar su cargo, en caso de que el Senado no lo confirme, podría retomar sus funciones en su juzgado. Con la licencia alcanza”, le dijo a TN el abogado constitucionalista Mariano Bär.
Quién es Ariel Lijo
Lijo comenzó en el mundo judicial trabajando como secretario del excamarista federal Luis “Piru” Riva Aramayo y fue nombrado juez federal por Néstor Kirchner en 2004.
Durante su carrera como juez, el fanático de Boca Juniors estuvo ligado a la causa AMIA en varias oportunidades y también llevó adelante la investigación de las causas conexas al ataque terrorista de 1994.
El juez federal fue el primero en recibir la denuncia que Alberto Nisman presentó por el Memorándum con Irán y en 1996 analizó el pago de US$400.000 que hizo la SIDE a Carlos Telleldín. En aquel momento procesó a su excolega Juan José Galeano por irregularidades en la investigación en la causa que se conoce como AMIA II, que investigaba encubrimiento.
La otra conexión de Lijo con la causa AMIA tiene que ver con la investigación que llevó adelante contra el espía inorgánico de la SIDE Alan Bogado, denunciado en su momento por Alberto Nisman como el contacto de los K con los iraníes.
El entonces titular de la ex SIDE, Oscar Parrilli, aseguró que tanto Bogado como el exfiscal Héctor Yrimia “jamás pertenecieron como personal de la planta permanente, contratado, de gabinete ni como personal transitorio” de la ex SIDE.
La otra gran causa en la que Ariel Lijo intervino fue el caso Ciccone. Se convirtió en el primer juez en haber procesado a un vicepresidente en ejercicio: Amado Boudou. La decisión la tomó luego de haber sido recibido por el papa Francisco en el Vaticano, adonde viajó junto a toda su familia. En aquel momento le aseguró al sumo pontífice que iba a actuar con “precaución y responsabilidad institucional” en las causas que involucraban al Gobierno.
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El argumento que dio el juez federal era que quería contribuir a la estabilidad política de la administración de Cristina Kirchner. Francisco le respondió: “Está bien siempre que no sea cobardía e impunidad”.
Además de ser fanático de Boca, mantiene una firme pasión por la “canaricultura”, la rama de la avicultura que se ocupa de la cría y métodos de crianza del canario doméstico.
Producción periodística: Cindy Monzón