La Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines (FTCIODyARA) confirmó un paro nacional para este jueves 19 en rechazo a la reforma laboral que ya obtuvo media sanción en el Senado y se encamina a ser debatida en la Cámara de Diputados.
La decisión refuerza el clima de confrontación entre los sindicatos, las empresas y la Casa Rosada.
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El anuncio fue realizado por el secretario general de la organización, Daniel Yofra, quien sostuvo que “las manifestaciones en la calle no alcanzan” y llamó a profundizar las acciones frente a un Ejecutivo con el que, reconoció, no existe diálogo.
“El paro es una herramienta fundamental. Somos producto de las huelgas”, expresó el dirigente, al justificar la medida como respuesta a lo que consideró un avance sobre derechos laborales conquistados.

Cruce abierto entre gremios y exportadores
La protesta de los aceiteros impacta en un sector estratégico para la economía argentina, ya que el complejo agroexportador concentra buena parte del ingreso de divisas. La paralización de plantas y puertos, aunque sea por 24 horas, suele generar atención inmediata tanto en el ámbito empresario como en el político.
La Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores de Cereales (CIARA-CEC) cuestionó con dureza la medida de fuerza y la encuadró como una reacción corporativa frente al debate legislativo. “Esta medida de fuerza evidencia una resistencia al cambio, priorizando la preservación de estructuras de poder por sobre la creación de empleo genuino”, señalaron desde la entidad.
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La cámara empresaria sostuvo además que “el verdadero problema a resolver debería promover la formalización del mercado laboral, que podría duplicarse con una mejor legislación”, y defendió la ley de modernización al afirmar que busca adecuar el marco normativo “al futuro del trabajo en un mercado que cambia permanentemente como resultado de las nuevas tecnologías y de las nuevas tendencias sociales”.
En ese sentido, cuestionaron que “el sindicalismo que paraliza el país no ha realizado propuestas concretas para preparar a los trabajadores para los próximos 5 o 10 años”.
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Finalmente, CIARA-CEC advirtió sobre el impacto económico del paro y remarcó que “una medida de fuerza de este tipo afecta a toda la cadena productiva: comercios, transporte, servicios y economías regionales”, al tiempo que planteó que “rechazar sin debatir no es defender derechos: es defender estructuras”.
En este contexto, la Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó después del anuncio de aceiteros que se sumará al paro general previsto para el día en que el proyecto sea tratado en Diputados. La central obrera acompañará la medida de fuerza como parte de un plan de lucha más amplio frente a la iniciativa oficial.
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El proyecto impulsado por el Gobierno propone cambios en modalidades de contratación, régimen indemnizatorio y esquemas de negociación colectiva.
Para la administración de Javier Milei, se trata de herramientas necesarias para promover el empleo formal y reducir la litigiosidad. Para los sindicatos, en cambio, implica una flexibilización que debilita la protección de los trabajadores.

El clima de protesta no se limita al sector aceitero. La Federación Sindical Marítima y Fluvial (Fe.Si.Ma.F.) dispuso un cese total de actividades por 48 horas desde la medianoche del miércoles hasta el final del jueves. En un comunicado, las organizaciones que la integran advirtieron que las modificaciones planteadas podrían precarizar la actividad y afectar la estabilidad laboral en la marina mercante.
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También la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) confirmó su adhesión a la huelga general.
El sindicato alertó que los cambios proyectados generarían retrocesos en el régimen agrario y alterarían condiciones clave en plena etapa productiva.
De este modo, el debate parlamentario se desarrolla en un escenario atravesado por paros sectoriales, advertencias públicas y negociaciones contrarreloj. Mientras el oficialismo busca sostener el respaldo legislativo para convertir en ley la reforma, el movimiento obrero intenta exhibir capacidad de presión y unidad frente a lo que considera un punto de inflexión en materia laboral.
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Con el Congreso como epicentro, las próximas jornadas serán decisivas. La magnitud de la adhesión a las medidas de fuerza y el desarrollo de la sesión en Diputados marcarán el pulso de una disputa que trasciende el texto de la ley y refleja el reacomodamiento de fuerzas entre el Gobierno y las organizaciones sindicales.



