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Marcos Novaro

Marcos Novaro

Otros tiempos: Javier Milei y Manuel Adorni, juntos en el salón Blanco de la Casa Rosada (Foto: Instagram / @madorni)

Javier Milei

El sueño que Milei depositó en Adorni y los motivos por los que tardó tanto en resignarlo

El pase de manos de la jefatura de Gabinete de Adorni a Santilli habla de un cambio mucho más amplio que todo lo hasta aquí conocido en la gestión libertaria: la apuesta por lograr un gobierno mileista puro, de fanáticos “nacidos y criados”, acaba de fenecer. En su lugar, tenemos ahora uno decididamente fundado en profesionales, adoptados o aliados, que tienen sus propios planes.

Los terremotos en Venezuela le ofrecen a Trump la posibilidad de mostrarse como un benefactor. (Foto: Reuters)

Donald Trump

Terremoto en Venezuela: una oportunidad para que Trump amplíe su influencia en la región

En muchos lugares del mundo, incluido su país de origen, el trumpismo está en retroceso y desacreditado. Pero no parece ser así en América Latina, donde su estilo e ideas parecen ajustarse al declive de una izquierda regional con sus mismos vicios, y ninguna de sus ventajas. Solo que, para sacar provecho de la situación, él debería contar con instrumentos que absurdamente desmanteló.

Manuel Adorni y Javier Milei. (Foto: Reuters / Tomas Cuesta).

Manuel Adorni

Mejor tarde que nunca: Milei finalmente cumplió su promesa de que echaría a los corruptos

Tardó, pero finalmente llegó: el presidente se metió en un brete al abrazarse a Adorni y hacer de la misión de mantenerlo en su cargo una tarea hasta más importante que su propia credibilidad y la salud de su plan de gobierno. Se convirtió él, así, en fusible de su jefe de Gabinete. Por suerte ante la perspectiva del abismo, dio el volantazo. Como otras veces, solo después de perder demasiado tiempo y apoyos.

Axel Kicillof y Máximo Kirchner  (Foto: NA)

Máximo Kirchner

La misa ricotera o “continuar la obra de Milei”: el peronismo debate su futuro entre opciones irreconciliables

Axel y Máximo se abrazaron al velatorio del Indio Solari buscando replicar el de Néstor: una comunión popular “contra el sistema”. Mientras el peronismo de centro, que ve allí tan solo una cortina musical del pobrismo y el piqueterismo que hay que abandonar, propone hacer lo opuesto: “seducir al sistema” comprometiéndose a “seguir lo que logró Milei”.

Diego Santilli y Patricia Bullrich en las últimas elecciones nacionales (REUTERS/Cristina Sille)

Javier Milei

La reelección de Milei y la apuesta de Bullrich y Santilli

Se habla mucho del riesgo político y el económico, de cómo podrían espiralizarse, si el oficialismo pierde control del dólar y demás precios, cae más en las encuestas y pierde chances la reelección, o contenerse mutuamente, si sucede lo contrario. Pero se olvida lo más importante que enseñó 2025: en ambos casos, la escena se polariza y Milei tiene las mejores cartas para salir airoso.

Nos gobierna la “emocionalidad”, no el pragmatismo presidencial. (Foto: NA).

Javier Milei

Riesgo Milei : la emocionalidad presidencial y el olvido del pragmatismo

Hoy por hoy, Bullrich tiene más chances de irse del gobierno que Adorni. Y esto porque en su afán por abroquelarse y resistir, a la espera de que el programa económico dé resultados y él pueda ser reelecto, el Presidente se abraza a la fe, no a cálculo ni a pragmatismo alguno. Combate a los infieles con un sermón de la montaña, y convoca a una cruzada.

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universidades públicas

Con su odio a las universidades públicas, Milei las convirtió en una corporación casi intocable y conservadora

Fruto de sus prejuicios ideológicos y su torpeza, el gobierno convirtió a los universitarios en sus más acérrimos enemigos. Enajenó así el apoyo de muchos jóvenes a las políticas de reforma y consagró a las casas de estudio, para beneficio de sus autoridades y gremios, como corporación casi sagrada, convirtiendo en un sacrilegio anticientífico, antinacional, un pecado imperdonable, criticar cualquier aspecto de su gestión. Peor no podía haberlo hecho.

La NASA habló con la prensa después del amerizaje de la nave Orion en la misión Artemis II. (Foto: NASA).

Artemis II

Artemis II nos recuerda lo que solía ser EE.UU. para el mundo, y que los argentinos tanto despreciamos

El exitoso amerizaje de la nueva misión a la Luna evocó un tiempo en que los norteamericanos marcaban la senda del progreso. Y dejó más a la vista que hoy lo hacen muy poco. ¿El alineamiento a esa potencia en problemas es inoportuna? ¿Debemos imitar lo que Washington hace hoy o lo que hizo cuando el programa Apolo era una muestra entre otras de una sociedad abierta, pujante y dedicada a superarse?

El presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. (Foto: Reuters)

Manuel Adorni

Rescatando al soldado Adorni

Aún figura en el gabinete ideal de Milei, aunque esté cada vez más lejos del que necesita. Sosteniéndolo, el Presidente deja en claro que no va a renunciar fácilmente a la pretensión de construir una gestión que dependa por completo de él, se acomode dócilmente a sus preferencias y le evite tener cerca gente que piensa distinto. Todo lo que, en el fondo, no le haría nada bien, y mucho menos al país.

Tras conocerse el índice, Milei salió con un tuit previsible: “Dato, no relato”.

Pobreza

Por qué el 28,2% de pobreza es un índice menor al esperado

El dato que informó el INDEC le cayó al Gobierno en un momento en que necesita como nunca buenas noticias, pero en que se ha complicado la vida para poder disfrutarlas. Los opositores, por su parte, hacen lo imposible para ignorar el dato pues impugna todo lo que han venido diciendo sobre el ajuste.

Los Milei siguieron esta semana respaldando a su jefe de Gabinete. Pero les hubiera convenido antes cerciorarse de que Adorni no tuviera algún otro cadáver escondido en el placar. (Foto: Reuters - Tomás Cuesta)

Karina Milei

Ni las buenas noticias sobre YPF alcanzan para que zafe Manuel Adorni

Javier y Karina siguieron apostando a la sobrevida de su jefe de Gabinete, que debió haberles correspondido dejando de meter la pata en sus explicaciones sobre la vida de rico que se viene dando. El fallo sobre la petrolera salvó la semana para el Presidente, pero no para el vocero: la nube tóxica que lo acompaña disuelve cualquier buena nueva.