¿Cómo es posible que, con tanta información disponible, campañas de concientización y educación y advertencias de los especialistas sigamos cayendo en las trampas de los ciberdelincuentes?
Las estadísticas son alarmantes: todos tenemos amigos, familiares o conocidos que sufrieron algún tipo de estafa digital. Y por si fuera poco, los fraudes on line aumentaron un 30% en el último año.
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Esto se debe, a grandes rasgos, a que los métodos de los estafadores evolucionan todos los días y aprovechan vulnerabilidades técnicas de los dispositivos y, principalmente, el error humano, que es la principal causa de las brechas de seguridad informática.

Sin embargo, más allá de la sofisticación de estos ataques, hay factores psicológicos, sociales e incluso culturales que nos hacen vulnerables: a pesar de estar más informados que nunca, seguimos siendo presa fácil de los ciberdelincuentes.
La pregunta no es si nos enfrentaremos a un intento de estafa, sino cuándo. Y cuando llegue ese momento, ¿estaremos realmente preparados?
Las principales razones por las que caemos en ciberestafas
Entender los motivos por los que caemos en estafas digitales no solo sirve para ayudarnos a identificar las trampas de los ciberdelincuentes, sino también para desarrollar estrategias más efectivas para protegernos.
Los especialistas de ESET, empresa especializada en ciberseguridad, compartieron con TN Tecno las razones por las que los ciberataques son tan efectivos.
1. Ciberdelincuentes con experiencia acumulada
Muchas estafas digitales se basan en métodos que existen desde hace años. Los ciberdelincuentes aprenden de experiencias pasadas y mejoran sus técnicas con el tiempo. Por ejemplo, a partir de esta práctica, los engaños de phishing están tan bien hechos que es difícil darse cuenta si son fraudes a simple vista.
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2. Nuestras huellas digitales pueden jugar en nuestra contra
Los ciberdelincuentes aprovechan la información personal que compartimos en redes sociales para hacer sus engaños más creíbles. Cuanto más exponemos en Internet, más fácil es para ellos inventar excusas convincentes. Por eso, es clave cuidar lo que publicamos y limitar la información que dejamos disponible online.
3. Los estafadores saben contar historias
Los delincuentes que se dedican a engañar son expertos en crear relatos creíbles que no siempre despiertan sospechas. Además, se aprovechan de temas de actualidad o situaciones de emergencia, como pasó con las vacunas para COVID-19 o, como hace unas semanas con las inundaciones en Bahía Blanca.
4. La urgencia es parte del engaño
Los mensajes que buscan estafar utilizan la urgencia para que actuemos sin pensar. Usan excusas como ofertas por tiempo limitado, servicios que vencen, en breve o descuentos en multas para apurarnos. Así, logran que muchas personas hagan clic sin verificar si el mensaje es real.
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5. A todos nos gustan las cosas gratis
Las estafas se aprovechan del interés por lo gratuito o por ganar dinero fácil. Prometen regalos falsos o inversiones con retornos increíbles para captar nuestra atención. Y claro, ¿quién no querría aprovechar una oportunidad así? Por ese motivo, este tipo de engaño es muy peligroso. Muchas personas pierden ahorros de toda la vida al confiar una inversión en desconocidos o plataformas ilegales sin respaldo.
6. Confiamos en la autoridad, y eso se puede usar en nuestra contra
Los ciberdelincuentes suelen hacerse pasar por personas confiables, como abogados y médicos, o gente con autoridad, como funcionarios, agentes de organismos oficiales o expertos. Saben que estamos acostumbrados a obedecer, por eso usan nombres de empresas conocidas o instituciones para sonar creíbles y engañarnos más fácil.
7. Estar distraídos nos vuelve vulnerables
Cuando estamos cansados, ocupados o haciendo varias cosas a la vez, es más fácil caer en una estafa. En esos momentos prestamos menos atención a los detalles, y los estafadores saben cómo aprovechar esas debilidades para engañarnos.
8. Los estafadores fingen empatía para ganarse tu confianza
En sitios de citas u otras plataformas, los ciberdelincuentes suelen tomarse el tiempo necesario para hacerte sentir escuchado y comprendido. Así logran que bajes la guardia y confíes en ellos.
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Caer en una estafa no es un signo de ignorancia ni de falta de inteligencia. Al contrario: los engaños están diseñados justamente para pasar desapercibidos y explotar nuestras emociones, hábitos y momentos de distracción. Nadie está completamente a salvo.
Lo importante en estos casos es no sentir culpa o vergüenza, compartir lo que pasó para que otros no caigan, hacer la denuncia y aprender de la experiencia.