La Tierra y todos sus planetas compañeros en el Sistema Solar presentan diferencias sustanciales entre sí. Tienen diversos tamaños, varían sus colores en las visualizaciones, rotan a velocidades distintas y sus composiciones tampoco son uniformes. Sin embargo, hay una característica que los une: todos son redondos. O, para ser más precisos, son esféricos.
Si bien esa esfericidad no es idéntica en los ocho planetas del Sistema Solar —y tampoco se repite si sumamos a los protoplanetas y mundos que están fuera de nuestro vecindario cósmico—, ninguno se aparece ante nuestros ojos con otras formas. Ni siquiera en la imaginería de las obras de ciencia ficción más reconocidas hemos visto planetas cuadrados o piramidales, por mencionar variantes inhallables.
¿Por qué todos los planetas son esféricos o redondos?
Esta indagación nos remonta a tiempos remotos. Tal como señala National Geographic, hace 4.600 millones de años, el Sistema Solar era bien diferente al que conocemos ahora. No tenía una estrella en el centro —nuestro Sol— y mundos girando a su alrededor, sino que estaba compuesto por una grandísima nube de polvo y gas.
Leé también: Qué es el fragmento fósil del bulbo galáctico, la nueva captura del Telescopio James Webb
De acuerdo a los científicos espaciales, los cambios repentinos en ese entorno —seguramente debido a un colapso de la nube— generó que la materia en suspensión que antes estaba dispersa se reúna en ciertas áreas y genere zonas con mayor densidad. “Estas áreas densas comenzaron a atraer hacia sí a más materia, creando cuerpos rocosos más grandes”, señala la fuente.

Para entender por qué los planetas son redondos, los especialistas indican que es preciso observar ese proceso ocurrido en el Sistema Solar, combinado con la fuerza de gravedad.
En la práctica, la mayor parte de la materia y gas quedó en el protagonista del sistema, el Sol, mientras que los cúmulos más pequeños se formaron en torno a esa estrella y dieron lugar a lo que se conoce como “disco protoplanetario”.
Así lo explica la NASA: “Los planetas se forman cuando el material en el espacio comienza a toparse y agruparse. Al rato, cuentan con suficiente materia para tener una cantidad buena de la gravedad. Esto es la fuerza que mantiene la materia unida en el espacio. Cuando un planeta que se forma es bastante grande, comienza a limpiar su camino alrededor de la estrella en que está en órbita. Usa su gravedad para enganchar trozos de la materia espacial”.

La agencia estadounidense concluye indicando que la gravedad de un planeta tira igualmente de todos los lados, del centro hacia los bordes como los radios de una rueda de bicicleta, y que “esto hace que la forma general de un planeta sea una esfera, que es un círculo tridimensional”.
A ese proceso se lo conoce técnicamente como “ajuste isostático”. Conforme los cuerpos rocosos aumentan su tamaño, la atracción sobre la materia es mayor y los choques más poderosos, generando más energía en forma de calor. Así, la materia es más moldeable y adopta la forma conocida.
Leé también: Un mundo perdido con el tamaño de Marte habría orbitado el Sol hace millones de años
Por cierto, hay que tener en cuenta que ninguno de los ocho planetas es una esfera perfecta debido a que rotan sobre sí mismos, contrarrestando la gravedad y con un ligero achatamiento.



