Cuando te vas a trabajar, tu perro no solo registra tu ausencia física: también percibe cambios en la rutina, los sonidos, los tiempos y el clima emocional del momento. Esa experiencia empieza a construirse mucho antes de que cierres la puerta y continúa durante todo el tiempo que no estás.
Los especialistas en comportamiento canino aseguran que la forma en que un perro vive la salida diaria de su tutor puede impactar en su bienestar emocional: puede ir desde calma y autonomía hasta ansiedad o dependencia emocional, según cómo se haya trabajado esa separación previamente.
Leé también: Ni abajo del aire acondicionado ni en el balcón: el lugar ideal para poner la cama de tu perro
En este sentido, Alan Peiró, adiestrador argentino, advierte que los perros no interpretan la partida de sus dueños como un abandono consciente ni actúan “por despecho”, sino que responden desde emociones básicas como la seguridad, el miedo o el aburrimiento.

Qué siente tu perro cuando te vas a trabajar
Para Peiró, muchas conductas que aparecen durante la ausencia están mal interpretadas desde una mirada humana. “Tu perro no se porta mal porque te fuiste. No rompe cosas ni ladra para castigarte. Eso no existe desde la lógica canina”, explica.
Según el especialista, cuando un perro queda solo durante varias horas y desarrolla conductas como vocalizar, romper objetos o hacer sus necesidades dentro de casa, no lo hace por enojo, sino porque:
- Experimenta ansiedad por separación: malestar ante la ausencia de su figura de apego.
- Tiene energía acumulada sin descargar: lo que puede derivar en conductas intensas.
- Carece de estímulos suficientes: lo que incrementa la frustración y el estrés.
En otras palabras, lo que muchas personas leen como tristeza, enojo o “abandono” no es una emoción compleja como la humana, sino una reacción emocional básica frente a una situación que el perro no sabe gestionar solo.
Qué pasa durante las horas que no estás
Peiró también señala que no todos los perros viven igual el tiempo a solas, y que la clave está en observar si pueden transitarlo con autonomía emocional. Esto se refleja en distintas respuestas ante la ausencia:
- Señales de ansiedad: llorar, aullar, rascar puertas o ladrar apenas te vas.
- Hiperapego: seguirte constantemente antes de salir o no poder relajarse sin vos.
- Autonomía saludable: dormir, descansar o entretenerse sin angustia.
Por eso, el experto aclara que el vínculo no se mide por cuánto te extraña, sino por cómo gestiona emocionalmente tu ausencia.
Qué recomiendan los expertos
Basándose en lo que Peiró explica en sus análisis y contenidos, el trabajo para que un perro viva mejor la rutina laboral de su tutor incluye:
- Rutinas claras de salida y regreso: sin dramatizar la despedida.
- Separaciones progresivas: para que aprenda que siempre volvés.
- Actividad física y mental previa: para favorecer el descanso.
- Gestión emocional consciente: evitar castigos por conductas que expresan ansiedad.
Peiró remarca que los perros emocionalmente equilibrados no viven la partida diaria como una amenaza, sino como un momento más del día, asociado al descanso y la calma.
Beneficios de trabajar la capacidad de estar solo
Los especialistas en conducta animal coinciden en que, cuando un perro aprende a tolerar la ausencia sin angustia:
- Disminuye el estrés asociado a la rutina laboral.
- Se reducen conductas problemáticas en casa.
- Mejora su bienestar emocional y la convivencia.
Si notás que tu perro sufre cada vez que te vas a trabajar — llora, ladra de forma persistente o muestra una dependencia extrema — lo más recomendable es consultar con un educador o conductista canino para abordar la situación de manera personalizada.
Como señalan los expertos, entender qué siente tu perro cuando no estás es clave para fortalecer el vínculo y garantizar una convivencia más sana y equilibrada para ambos.



