El 4 de agosto de 2026 se hizo en Buenos Aires la primera implantación bilateral y simultánea del dispositivo de conducción ósea Sentio en la Argentina. La operación duró menos de una hora. El paciente fue Iván Molina, de 20 años, estudiante de Astronomía en la Universidad Nacional de La Plata.
La noticia se conoce recién ahora porque se esperó un tiempo prudencial de seguimiento y adaptación. En estas semanas, Iván completó su recuperación, activó ambos implantes y logró la integración neurológica necesaria para que su cerebro procese bien los sonidos por esta nueva vía. Solo cuando los resultados se consolidaron se decidió hacer público el caso.

Iván convive con la hipoacusia desde chico. Su pérdida auditiva fue avanzando con los años, y al principio nadie la detectó. “Creían que podía ser neurodivergente, ya que no prestaba atención en clases”, cuenta. Los estudios tardaron, pero finalmente llegó el diagnóstico: hipoacusia conductiva bilateral.
Cómo funciona la conducción ósea
El implante lleva el sonido directamente a través del hueso y esquiva así el oído externo o medio dañado. Tiene dos partes: un implante interno de titanio, muy pequeño, que se coloca bajo la piel, y un procesador externo que se sujeta con imanes, sin atravesar la piel.
“Se trata de un implante activo transcutáneo de conducción ósea. El sistema integra el implante interno Sentio Ti Implant bajo la piel y el procesador externo Sentio 1 Mini. Esta configuración mantiene la integridad de la piel y busca una experiencia auditiva más natural y cómoda”, explica Fernando Diamante (M.N. 93.626), otorrinolaringólogo especializado en cirugías auditivas.
El procesador es liviano y de tamaño reducido. Además, incorpora algoritmos que mejoran la comprensión del habla y filtran el ruido ambiente.
Por qué en los dos oídos a la vez
Iván tenía hipoacusia en ambos oídos. Optó por implantarlos en simultáneo para evitar dos cirugías y dos recuperaciones. “Sabiendo que mi vida podía mejorar significativamente teniendo los dos implantes, no vi razón para no hacerlo”, dice.

Una cirugía bilateral exige mucha precisión, y el equipo se preparó a fondo. Diamante tiene experiencia en microcirugía del oído e implantes cocleares, con formación en Estados Unidos y Alemania.
La intervención llevó menos de una hora e Iván se despertó sin complicaciones.
Qué cambió después
“Lo primero que noté distinto fue el ruido ambiente, la cantidad de ruido que hay en una ciudad. Los autos, los colectivos, la gente hablando, los pájaros”, relata Iván, pocos días después de la activación.
Lee también Los mejores hábitos diarios para cuidar la salud cerebral y mental, según un neurofisiólogo
Pero el cambio más fuerte se dio en la facultad y en su vida social. Durante años, seguir una clase le exigía un esfuerzo enorme. “Constantemente mi mente tiene que hacer un esfuerzo en escuchar en vez de entender, ser capaz de escuchar las palabras en vez de entender las frases y conceptos. Me pierdo los aportes de mis compañeros”, describe.
Con los dos implantes, eso quedó atrás. Hoy puede escuchar al profesor sin perder la concentración y seguir lo que aportan sus compañeros. También recuperó algo que la hipoacusia le había quitado durante años: reírse de los chistes y entender las charlas en grupo.
Quiénes pueden recibirlo
Los implantes de conducción ósea están indicados para:
• Personas con hipoacusia conductiva o mixta.
• Personas con sordera en un solo oído.
• Pacientes que no logran buenos resultados con audífonos convencionales.
Además de estudiar Astronomía, Iván entrena muay thai, y los implantes no le pusieron freno. “Los implantes son una herramienta para mejorar la calidad de vida. Sí hay que tener precauciones, pero no son una traba para dejar de hacer lo que a uno le apasiona”, afirma.
Y deja para el final lo más personal: “El sonido que más esperé para escuchar fue la música, mi guitarra, o un tema de Pink Floyd, poder discernir todos los matices de las canciones, cada instrumento y cada acorde”.



