La tapa del disco “Clics Modernos” (1983) guarda una historia muy conocida para los fans. Charly García caminaba por las calles de Manhattan en los ratos libres de las grabaciones cuando el fotógrafo Uberto Sagramoso vio el grafiti de Richard Hambleton en una pared. Lo hizo posar, con el pucho en la boca, justo debajo de donde el artista callejero había escrito Modern Clix. La serie de casualidades que terminaron dando nombre definitivo al que para muchos es la mejor obra de García.
En noviembre de 2023, y con fiesta musical de por medio, esa esquina fue bautizada Charly García’s Corner, y una placa conmemorativa marca los cuarenta años de ese momento. Claro que ya no es la misma esquina: el grafiti desapareció y lo que era un callejón con aire lumpen hoy cotiza en miles de dólares el metro cuadrado. La buena noticia es que, después de rebautizar en su honor la esquina de Coronel Díaz y Santa Fe, ahora, en el porteñísimo cruce de Callao y Corrientes, la ciudad de Buenos Aires tiene su propia “esquina Clics Modernos”. Es un impresionante mural firmado por Martin Ron que deslumbra al emerger del subte línea B y llegó para cambiar la fisonomía y la historia del centro porteño.

“Veníamos trabajando mucho en la remodelación del edificio y teníamos ganas de hacer algo en la azotea. Y un día apareció, ni fue una decisión, sino algo que bajó como una inspiración divina: Charly García, Clics Modernos. Ya me puedo morir tranquilo, porque tuve una buena idea”, dice a TN Fernando Laviz, dueño de Zivals, la emblemática disquería y librería de la esquina.
Zivals buscaba, precisamente, ideas para celebrar su 55 aniversario. Se fundó en 1971, y es una sobreviviente a modas y crisis que, en tiempos de pantallas, se mantiene firme en su apuesta a discos y libros. “Quisimos traer esa esquina para acá, porque la esquina de Manhattan ya no existe más: se conmemoró, tiene una placa, pero la estética de esa imagen cambió completamente. A Martín Ron se le ocurrió sumar estas imágenes de Corrientes, la perspectiva que tenemos hacia el Obelisco, el Congreso desde la perspectiva de Callao, y quedó esta maravilla”.
Aunque no tan difundida, la esquina de Callao y Corrientes fue epicentro de una noche porteña under, de una contracultura y una bohemia que acompañaron la democracia reconquistada. El año de Clics Modernos tenía ahí un centro de ebullición: el Cosmos, el Centro Cultural Rojas, el teatro El Picadero, el café La Paz, la Giralda, el San Martín, Ave Porco. Resurgía el rock nacional post Malvinas, las librerías Gandhi, Fausto, abrían hasta cualquier hora y era fácil compartir mesas con poetas, músicos y actores trasnochados.
“Paradójicamente también tenemos la parte oscura acá a la vuelta, el batallón 601”, dice Fernando. “En 55 años, esta esquina vio pasar de todo. Vio la cultura porteña. Y de pura obstinación y pasión, nos hizo resistentes, sin reinventarnos. Si se dejaban de vender discos, traíamos más discos. Y lo mismo con los libros”.
-Y si se olvida ahora el nombre de la disquería y la gente habla de la esquina Charly García?
-Nosotros felices. Para mí es como tener el poster de Charly en una habitación, Zivals es totalmente secundario en esto. Somos porteños hasta el tuétano. Buenos Aires nos encanta y hay un poco de vanidad al tener a Charly acá. Él es también un emblema de la porteñidad.
La azotea ya luce el mural para todos los que pasen por la esquina. Hay una sombra a despejar: un proyecto de expropiarla para convertir esos 450 metros de planta, cien de oficina y dos viviendas, en un vestíbulo de 40 metros para el rumoreado subte F. Algo que, por el momento, y siempre a favor del subte, ellos toman como un chiste de mal gusto. Ahora, el mural invita a detenerse, y se proyectan pronto visitas guiadas para los más jóvenes. Quizás también un bar, que no tiene aún forma pero ya tiene nombre: Clics Modernos.


