“El tipazo tiene entre 17 y 85 años”; “hay que cuidarlo: al igual que el yaguareté, este chico está en peligro de extinción”; “es Lovecraft reencarnado”; “nació con naftalina”; “chad con skin de jinete”. Impresionante. Nace un prócer.
Esos son algunos de los comentarios que los usuarios escribieron en X sobre Lucas Vidal Podestá, tras la viralización de una entrevista que al joven de 28 años le hicieron en junio, en Jujuy, en la inauguración de un Ateneo de la Sociedad Rural de esa provincia.

“Si ser viejo significa tener buenos valores, me encanta”
Lo que llamó la atención en las redes no solo fue su forma de vestir, sino también la de expresarse. En traje y corbata, o con bombachas de campo, poncho y sombrero, usa palabras que “no están de moda”, cita al Martín Fierro, y transmite las tradiciones del agro en plena Ciudad de Buenos Aires.
“Mis amigos me dicen ”el niño viejo”, pero esto de las redes me sorprendió y fue todo muy gracioso. Yo no estaba muy metido en Twitter, y empezaron a decir que mi forma de vestir es antigua", le contó a TN.
Lejos de incomodarse, Vidal Podestá, que es el presidente del Ateneo de la SRA, consideró que es importante “reírse de uno mismo”, y que “si al público le gusta” su estilo, para él este momento representa “una oportunidad para mostrar el trabajo que se hace” en los grupos de jóvenes del agro argentino.
“Si ser viejo significa tener buenos valores, me encanta. Hay que volver a esa Argentina de más empatía, comunicación, y dejar los telefonitos cuando estamos en familia. No hay que tener miedo de mostrar lo que uno es y aprendió; uno no tiene que dejar de ser uno mismo por una minoría que hace barullo”, indicó.
“No abrimos las tranqueras, nos terminamos dando la razón entre nosotros”
“Me queda un año de presidencia y el mensaje que quiero dar es valorar la institucionalidad, porque las personas pasan, y es importante participar porque es dentro de las instituciones donde se decide el destino de muchas cosas. Hemos dejado lugares vacíos que fueron ocupados por gente sin aptitud o convicción, y eso no puede pasar”, reflexionó el salteño.
Aunque es optimista hacia el futuro y las nuevas generaciones, analizó que durante mucho tiempo “el campo le habló al campo y en vez de mostrar sus bondades, habló hacia afuera y desde la queja”.
“No abrimos las tranqueras, nos terminamos dando la razón entre nosotros y hay que reconocer que todos los sectores tienen sus propias complicaciones, sin pensar que un ámbito es mejor que otro”, dijo.

Lucas reconoce que es “arcaico en las formas”, pero que está “actualizado y al tanto de todas las tecnologías que se están desarrollando para ser más productivos y eficientes” en el agro.
“Si la Argentina viviera con los mismos tiempos del campo sería diferente, porque estaríamos pensando a larguísimo plazo, en políticas públicas bien entendidas. El campo es la solución a muchos problemas y hay que poner de moda a la familia, que está desprestigiada”, concluyó.



