
Javier Milei
La manta corta de Milei: inflación, actividad y el dilema que no puede ignorar
La suba del petróleo por la crisis en Medio Oriente y el enfriamiento del consumo exponen la tensión central del programa oficial.


La suba del petróleo por la crisis en Medio Oriente y el enfriamiento del consumo exponen la tensión central del programa oficial.

Aunque Washington sostiene que Teherán quedó debilitado, persiste la incógnita sobre el material nuclear que podría convertirse en armamento. Al mismo tiempo, la suba del crudo sacude los mercados y amenaza con trasladar presión inflacionaria a la economía argentina.

El Presidente ratificó que la transformación más profunda no será legislativa sino estructural: abrir la economía, desarmar la protección industrial y forzar una reconversión sin red. Promete eficiencia y mejores salarios; la incógnita es quién paga el costo en el camino.

El oficialismo avanza con reformas que hasta hacía meses parecían bloqueadas, pero el termómetro real está en la inflación, el consumo y el humor social, donde todavía no hay victoria.

El Foro de Davos, las reservas del Central y las visitas a Jesús María y Mar del Plata configuraron un inicio de año redondo para el Gobierno. Pero hay varios factores que pueden hacer que este mes sea diferente.

Se está yendo 2025, un año clave para el Gobierno, en el que experimentó, para decirlo en términos religiosos, muerte y resurrección: en septiembre, cuando perdió en la Provincia de Buenos Aires y luego en octubre, cuando ganó las nacionales.

La primavera mileista está sostenida en el apoyo de los votos, el de Trump y la gentileza del peronismo, que está golpeado y recalculando. Pero ahora se agrega una novedad para el Gobierno, también primaveral: el estallido de la supuesta corrupción del titular de la AFA.

El libro está polarizado: de un lado, están los que consiguieron los cambios. Del otro, los que lo intentaron. ¿Podrá el Presidente quedar del lado luminoso?

Hasa el momento, la interna tiene un solo ganador: ella. Sin embargo, el asesor conserva una cuota de poder gigantesca e inédita.

Tras el triunfo electoral, el Presidente va a tener que explicar muy bien y usar mucha pedagogía para contarle a la sociedad en qué van a consistir las reformas estructurales que se vienen.

Si fuéramos un país promedio, un país normal, estas serían elecciones intermedias con cierto peso, pero no demasiado, y la vida continuaría. Pero este no es un país normal. Por eso, estas elecciones intermedias —como ya se vio en la historia— son trascendentales.

¿Podrá el Presidente argentino desafiar a su versión de los últimos tiempos, en los que quizás la omnipotencia o la soberbia impusieron el régimen de “violeta para todos”?

Ya no se trata de si el Presidente quiere cambiar. Debe cambiar. Está obligado a vencer su restricción psicológica: debe vencer sus desconfianzas, su tendencia a no ampliar.

Ayer fue un día fundamental para el oficialismo. El primero en largas y traumáticas jornadas en donde perdía reservas del Banco Central. El apoyo del Tesoro americano más el anuncio de retenciones cero hasta fin de octubre trajeron alivio en los mercados.

El Gobierno dice que registró el dolor tras el resutado electoral bonaerense. Cuando el Presidente dijo que “lo peor ya pasó”, lo que está admitiendo es que su plan económico, además de bajar la inflación y lograr equilibrio fiscal, puede producir dolor.

El oficialismo, que era capaz de dominar la escena, ahora tiene una necesidad: pedirle a la oposición que se siente a negociar, después de tildarla de “casta” y de “ratas” a los legisladores.

Habrá que ver cuánta capacidad de resiliencia tiene Juntos por el Cambio y qué capacidad tiene la dirigencia para suturar las heridas que dejó el apoyo de Patricia Bullrich y Mauricio Macri a Javier Milei.

Manifestantes entraron en la parte administrativa de la Legislatura jujeña, rompieron los vidrios, prendieron fuego, tiraron piedras y destruyeron todo a su paso porque están en contra de algo que se votó democráticamente.

OPINIÓN. El cambio de nombre de la alianza oficialista, es decir, el abandono del barco, se debe al fracaso de la bandera principal, la distribución de la riqueza. Coincide además con el daño infinito que sufre la segunda bandera principal, los Derechos Humanos, con el caso de la desaparición de Cecilia en el Chaco.

OPINIÓN. El peronismo le dio un golpe de palacio al presidente en tres fases. En este momento, se está ejecutando la tercera etapa: rebanarle su último deseo de que haya PASO.